Algún día tal vez te lo diga personalmente. Probablemente no lo haga. Pero ojalá no le hagas lo mismo a la imbécil con la que andas ahora, se ve que es hasta buena gente.
jueves, 27 de octubre de 2011
Tu manera de olvidar
Ha de ser mucho más fácil reemplazar recuerdos que borrarlos. Cuando te conocí, no habías terminado de despedir a la última mujer de tu vida, y ya empezábamos algo. Lo mismo me hiciste a mí. Y lo entiendo, si yo hubiera tenido la oportunidad de conocer a alguien nuevo, que me sacara del dolor que nos estábamos causando, no hubiera dudado en tomarla. Pero es una forma muy ruin de andar por la vida. Siempre enamorándote como si fuera la primera vez, y enamorando de la misma manera. Pero huyendo con el rabo entre las piernas cuando llega el momento de madurar. Seguro no han bajado tus niveles de oxitocina en años.
Mi manera de olvidar
Pasé días, semanas, pudieron ser hasta meses, intentando borrarte de mi vida. Borrando tus recuerdos, tus caricias, los sentimientos que florecían tan desbocadamente hacia ti. No. No lo logré. Lo mejor que pude conseguir fue que el tiempo y la distancia empezaran a desdibujarte y a hacerte menos nítido, aunque no menos hiriente. Te sentía más ajeno, más lejano, hasta que empezaste a parecer un sueño. Uno del cual nunca quise salir, pero, como todos, tuve que dejarlo en ese limbo intangible al que van los sueños cuando despertamos, para revivirlo de vez en cuando con recuerdos.
¿De verdad estuviste aquí?
Todos los "eres el amor de mi vida", "no puedo vivir sin ti", y demás frases de cajón que se tatuaron en mi cabeza y que ingenuamente creí, vuelven de forma completamente espontánea, recordándome que la herida no ha terminado de cicatrizar. Y por más que te busque en brazos ajenos, la memoria de mi cuerpo no ha podido borrarte. Nada se compara.
Te escribo hoy, que volví a recordarte con una fuerza que hace mucho no estaba. Con el dolor recién despierto, creyendo que nunca podré sacarte de mi corazón y que todo, desde nuestra canción favorita hasta la lluvia, me recordarán a ti y a la huella tan profunda que dejaste en mi vida. Mañana tal vez te recuerde un poco menos, y siga con mi vida como si nada hubiera pasado. Tal vez solo finja, y siga muriendo de a poquitos por dentro.
¿De verdad estuviste aquí?
Todos los "eres el amor de mi vida", "no puedo vivir sin ti", y demás frases de cajón que se tatuaron en mi cabeza y que ingenuamente creí, vuelven de forma completamente espontánea, recordándome que la herida no ha terminado de cicatrizar. Y por más que te busque en brazos ajenos, la memoria de mi cuerpo no ha podido borrarte. Nada se compara.
Te escribo hoy, que volví a recordarte con una fuerza que hace mucho no estaba. Con el dolor recién despierto, creyendo que nunca podré sacarte de mi corazón y que todo, desde nuestra canción favorita hasta la lluvia, me recordarán a ti y a la huella tan profunda que dejaste en mi vida. Mañana tal vez te recuerde un poco menos, y siga con mi vida como si nada hubiera pasado. Tal vez solo finja, y siga muriendo de a poquitos por dentro.
lunes, 3 de octubre de 2011
Veneno
¿Alguna vez han escuchado que las serpientes pequeñas son más venenosas que
las grandes? Yo recuerdo haberlo escuchado varias veces, pero recuerdo en
particular una en que me lo dijo Marly, nuestra empleada de toda la vida, y
probablemente la segunda mujer más importante en mi crianza. Yo no pude sino
burlarme, en medio de mi culta ignorancia, diciendo que eso era técnicamente
imposible. Y ella me repetía que no, que era cierto, que era lógico. Para mí no
era lógico así que no le creí nada y se quedó como una anécdota más en la que
alguien me decía una burrada fácilmente refutable.
Bueno, sucede que este aparte de sabiduría popular es bastante acertado, y
hace unos días me explicó un amigo el porqué. Las víboras, al crecer, aprenden
a usar su veneno de manera más sabia, según lo requiera la ocasión. Si es para
alimentarse, usan apenas la cantidad que la presa requiera, y si lo que necesitan es defenderse, sólo
muerden sin inyectar veneno, conscientes de que una mordedura duele y espanta
bien, y de que podrían necesitar el veneno más adelante. No desperdician una gota de su preciado veneno.
Ahora bien, las pequeñas (o “jóvenes”)
aún no han aprendido a racionar su veneno en función de la situación, y suelen
hacer un uso muy poco práctico de él. Entonces la cuestión no es que sean más
venenosas, sino que, ante la menor provocación, liberan todo el veneno que
tienen disponible, cosa que, paradójicamente (o no tanto), las deja desprotegidas. En eso se parecen a muchas personas.
La pequeña charla sobre biología tiene un propósito, no crean que vine aquí
a hacerme la culta nada más.
Yo vengo a transmitirles una analogía bien interesante que me planteó mi
amigo. Daniel se llama él, y es de esas poquitas personas con las que puedo
hablar muchas horas de muchas cosas sin aburrirme, aunque no lo veo muy
seguido. En fin, le estaba contando de mi muy horrible y muy duradera tusa,
despecho, o como quieran llamarlo. Le decía que era mi primer amor y no puedo
vivir sin él, lloro, me deprimo y bla bla bla. Entonces él me puso las cosas
así: las personas, en nuestra experiencia frente al amor, somos muy parecidos a
las víboras. En nuestros primeros encuentros frente a él, permitimos que las
reacciones químicas de nuestro cuerpo se produzcan de manera descontrolada,
llenándonos de oxitocina y dopamina, entre otras, que nos dejan básicamente
borrachos y drogados. En palabras más arjonescas, entregamos cuerpo y alma al
borde de un precipicio que nos miente en un beso, o alguna metáfora idiota por
el estilo. Al permitir semejante descarga de sustancias químicas, haciéndonos sentir tan felices y plenos, nos hacemos adictos. Y la tusa es, tal
cual, síndrome de abstinencia de la peor
clase. La desintoxicación que sigue a un amor de estos es brava, muy fuerte. Pero es eso al fin y al cabo, una desintoxicación, una liberación de sustancias innecesarias en el cuerpo y no la muerte de una parte del alma, aunque se parezca más a lo último. No
es que duela menos viéndolo desde el punto de vista racional; lo que pasa es
que así tenemos la certeza de que va a pasar y en algún punto todo será mejor, simplemente porque es el curso natural de las cosas.
Nos parecemos a las viboritas en que entregamos todo lo que tenemos, nos
ponemos completamente vulnerables ante alguien y cuando las cosas no resultan
de la mejor manera, el dolor es de lo más insoportable. Incluso aunque no
quieran lastimarnos, el habernos puesto en esa posición casi garantiza que nos
estrellemos durísimo contra el mundo Pero también nos parecemos, o así debería
ser, en que vamos creciendo y aprendiendo a racionar nuestro veneno, nuestro
amor, nuestras hormonas emborrachadoras y apendejantes. No permitimos que
nuestro cuerpo libere tanta vaina que nos nubla el juicio, y vamos entregando
según la situación lo amerite, porque puede que lo necesitemos para después. O
puede que no, y sigamos solitarios, deprimidos y forever alone. O no, no me hagan caso.
Adieu.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Badass
Me gustan los hombres que son badass. No soporto al artista bohemio ni al ultra caballero de la ternura, tampoco al galán de discoteca que se cree la verga con su camioneta grande y su botella de guaro. Y, por favor, ni me hablen del hombre promedio. No me gusta que me contemplen mucho ni me regalen muchos "detalles", y definitivamente no puedo con que "muestren el hambre". Me gustan los hombres "malos" en el sentido clásico. Esos de chaqueta de cuero y Levi's rotos, que andan en moto y se muestran siempre indiferentes. Y aunque hoy en día no se vean así, la esencia es la misma.
En primer lugar, creo que todas las mujeres tenemos un complejo obsesivo por ser el "amor de la vida" de alguien. Y nada demuestra más amor y dependencia que un hombre malo que cambia. Por eso todas queremos ser aquella maravillosa mujer que cambió al más hijueputa de todos los hombres, lo casó, lo amarró, le sacó plata o hijos, como sea. Con el tiempo ellos han aprendido a descifrarnos y nos hacen creer que cambian, cuando en realidad sólo aprendieron a mentir mejor y en los momentos adecuados. Pero eso es otro tema.
Por otro lado, es completamente cierto que nos gustan los retos cuando se trata de encontrar pareja. Tanto a los hombres como a las mujeres, nos encanta el camino difícil, y no tiene nada que ver con ese dicho sexista y pendejo que proclama que "las mujeres son como el chicle, entre más las pisas más se pegan".
Tras estudiar mi comportamiento y el de los hombres que me atraen, yo ya descubrí porque a mí me gustan los badass. Y no es porque sea un chicle, no sean idiotas, hombrecitos. La cuestión conmigo (digo conmigo porque con otras no sé) es que soy bastante insegura y, sobre todo, indecisa. Siempre busco alguna suerte de consejo en las personas que me rodean y por eso me parece muy frustrante hablar con esos del tipo "lo que tú quieras" o "¿qué te parece mejor?". Los hombres malos proyectan muchísima seguridad, y eso, obviamente, los hace muy atractivos. Pero más que eso, te hacen sentir invencible. Te hacen sentir como si nadie pudiera tocarte ni hacerte daño, y ese es el mejor sentimiento del mundo. A mí, ellos me han formado el carácter a punta de madrazos, de caídas y de besitos en las raspaduras. Amo a los hombres malos que se han atravesado en mi camino y, si pudiera, no cambiaría un minuto del tiempo que he pasado con ellos. Es también gracias a ellos que tengo el criterio y la valentía de hacer semejantes afirmaciones.
Adieu.
En primer lugar, creo que todas las mujeres tenemos un complejo obsesivo por ser el "amor de la vida" de alguien. Y nada demuestra más amor y dependencia que un hombre malo que cambia. Por eso todas queremos ser aquella maravillosa mujer que cambió al más hijueputa de todos los hombres, lo casó, lo amarró, le sacó plata o hijos, como sea. Con el tiempo ellos han aprendido a descifrarnos y nos hacen creer que cambian, cuando en realidad sólo aprendieron a mentir mejor y en los momentos adecuados. Pero eso es otro tema.
Por otro lado, es completamente cierto que nos gustan los retos cuando se trata de encontrar pareja. Tanto a los hombres como a las mujeres, nos encanta el camino difícil, y no tiene nada que ver con ese dicho sexista y pendejo que proclama que "las mujeres son como el chicle, entre más las pisas más se pegan".
Tras estudiar mi comportamiento y el de los hombres que me atraen, yo ya descubrí porque a mí me gustan los badass. Y no es porque sea un chicle, no sean idiotas, hombrecitos. La cuestión conmigo (digo conmigo porque con otras no sé) es que soy bastante insegura y, sobre todo, indecisa. Siempre busco alguna suerte de consejo en las personas que me rodean y por eso me parece muy frustrante hablar con esos del tipo "lo que tú quieras" o "¿qué te parece mejor?". Los hombres malos proyectan muchísima seguridad, y eso, obviamente, los hace muy atractivos. Pero más que eso, te hacen sentir invencible. Te hacen sentir como si nadie pudiera tocarte ni hacerte daño, y ese es el mejor sentimiento del mundo. A mí, ellos me han formado el carácter a punta de madrazos, de caídas y de besitos en las raspaduras. Amo a los hombres malos que se han atravesado en mi camino y, si pudiera, no cambiaría un minuto del tiempo que he pasado con ellos. Es también gracias a ellos que tengo el criterio y la valentía de hacer semejantes afirmaciones.
Adieu.
domingo, 28 de agosto de 2011
Honestidad
Hay dos formas de quererme.
La primera de ellas es siendo una persona de mi vida real, conociéndome poco o nada, sin descubrir los detalles infinitos de la yo real. Creyendo que esa mujer sonriente y agradable no esconde nada más que amabilidad, sin notar que en mi cabeza sólo pienso en lo horrible de su peinado o en lo aburrido de su conversación. Esa gente me quiere, y clama aceptarme cuando un pequeño pico de mi inestabilidad se asoma. Se la pasan cantándome lo talentosa e inteligente que soy, el prometedor futuro que ven adelante para mí, lo divertido que es pasar el tiempo conmigo. Han de ser tan mentirosos como yo.
La otra, probablemente la de muchos de los que me leen, es querer el verdadero yo a través de las redes sociales. Jamás a través de facebook, ahí soy tan hipócrita como en la vida real. Más bien a través de mi twitter, y algo de mi blog. Aquellos que leen lo que digo y me encuentran fascinante. Claro, he de sonar muy divertida cuando no son ustedes a quienes puteo, a quienes lastimo, con quienes juego. Cuando no son ustedes los que me tienen que secar las lágrimas o callarme las palabras suicidas. Y así los quiero yo también, sin vernos las caras para pensar cosas odiosas del otro. Así hasta enamoro y me enamoran.
En ambos casos hay unos que no pasan de mis fotos bonitas y ya se proclaman enamorados de mí. O se autoproclaman mis novios o algo así. No es tan fácil, mis amores, no soy tan fácil. Sobre todo porque soy complicada, no tanto porque me haga la difícil.
Ahora bien, es esa superficialidad tan inherente a la humanidad misma la que nos permite soportarnos. Aunque nos resistamos a ella, somos demasiado complejos para entender y ser entendidos. Exceptuando, claro está, a esos cuyas miserables vidas tienen tan poco sentido que aún no han descubierto el poco sentido que tienen. Esos que creen en Dios, en el amor, en la bondad humana. Ingenuos dirían algunos, para mí son ignorantes. Y son más esos malditos afortunados. Yo casi los envidio. Tanta complejidad no ha sido de gran ayuda en mis relaciones sociales.
Esas pocas personas que me conocen en la vida real y me siguen en twitter están, por decir lo menos, espantadas. Si es que no me han dado unfollow, cada que me hablan no se aguantan las ganas de hacer una mención a lo loca que estoy o de burlarse de mis depresiones. O, todavía peor, a intentar darme un consejo.
Esos a los que me he abierto y con quienes he sido honesta huyen aterrados. No me soportan. Y odio pasar por la incomprendida, no es así para nada, pero a través de los años he descubierto que mentir es mejor, aparentar cierta normalidad, parecer del promedio. Hace la vida más fácil. Es como aquella canción de Los Prisioneros. Siendo estúpido serás feliz. Y no sólo para amar. Para vivir en general.
La última (tal vez la única) persona a la que amé de verdad supo que debía huir de mí cuando se le reveló mi cuenta de twitter. Y es que tanta honestidad no es buena, es abrumadora y asusta. No es un consejo para nadie, es una reflexión más de mis tantas reflexiones culas. No sé, no tengo más por decir. Soy demasiado racional para mi propio bien.
Adieu.
viernes, 19 de agosto de 2011
"Esos días"
Como con todo, no voy a generalizar en este tema. Hay algunas mujeres cuyo ciclo menstrual es perfecto y maravilloso y parece una creación divina de la naturaleza o de alguna deidad. Ha de tener sus desventajas, seguro esas son las que se reproducen como conejos porque tienen la fertilidad por las nubes y se embarazan con tocarlas.
Ahora bien, yo no soy una de esas mujeres. Mi ciclo es, palabras más, palabras menos, una mierda. No tiene nada que ver con el timing, de hecho parece un reloj. Sólo que un reloj muy feo, desagradable y doloroso. Sí, leyeron bien, DOLOROSO. Son dos o tres días que tengo que pasar en cama porque el dolor me hace casi delirar, y si hago algún movimiento más allá de retorcerme en la cama lo más probable es que termine desmayada en el suelo, convulsionando mientras vomito las 17 pastillas que me tragué para evitar el sufrimiento de ser mujer. Dirán que vale la pena, porque luego uno tiene hijos y ¡ay! lo hermoso de ser mamá. La verdad cuando estoy muriéndome del dolor y creyendo que se me van a caer las piernas o me voy a partir en tres, pensar en un parto infinitamente más doloroso y todo para tener unos chinos fastidiosos que se despiertan toda la noche, luego molestan y gritan por cualquier cosa, luego uno tiene que organizarles las mil fiestas por todo y comprarles millones en juguetes, luego les entra la adolescencia y no hay quien se los aguante, luego se las tiran de muy independientes y finalmente hacen su vida olvidando que fue UNO quien les dio todo... Bueno, no suena muy atractivo como plan de vida.
En fin, hablábamos de otra cosa.
Creo que, en mi caso personal, mi sufrimiento se incrementa porque sufro de una enfermedad hermosísima llamada endometriosis, más común(y vulgar)mente conocida como "quistes en los ovarios". La maravilla de esta enfermedad es que reduce considerablemente mis posibilidades de embarazarme, pero aumenta otro montón de problemas físicos. Bueno, yo digo que la tengo porque me autodiagnostiqué con Wikipedia, en realidad no me quiero tanto como para ir al médico. Tendré que ir en algún momento, pero por ahora sé que sufro de todos los síntomas típicos.
"Esos días" y él
Lo primero que recuerdo es esa forma tan chistosa y algo guarra que él tenía para referirse a esos días. Decía que tenía "el América jugando de local". Bueno, de verdad espero no tener que explicarlo.
Pero eso no es lo más importante.
Ahora que estuve en esa situación nuevamente, me sentí sola, abandonada y odiada por la naturaleza que me obsequió este dolor tan pendejo. No pude evitar recordar que, cuando estaba sola, él me cuidaba mis dolores, me preparaba comida y se quedaba conmigo consintiéndome hasta que me pudiera dormir. Una vez más, y como siempre, lo extrañé. Y sentí mucha gratitud, porque fue el primer hombre en mi vida que se preocupó porque no me muriera del dolor. Tal vez fue el único que se quedó lo suficiente para darse cuenta de mi problemita. En fin, díganle que lo extraño, y que me voy a morir sin él. Sean bien trágicos, a ver si así vuelve.
Adieu.
jueves, 28 de julio de 2011
Pide un taxi
-Hola.
-Hola.
-Oye, no creo que pueda ir a tu fiesta de esta noche.
-Ay, no, ¿porqué?
-Ehhh...
-Por favor, ven.
-Mejor no.
-¿Porqué?
-Bueno, es que allá va a estar mi ex-novio con su nueva novia que es más bonita que yo y a la que quiere mucho, él piensa que estoy loca y ahora me odia, así que no podemos ser amigos y menos tener una relación cordial. Sé que si voy, me subiré a las mesas a bailar borracha y le vomitaré el pelo a ella y le cantaré "Mío", en especial por la parte de "A medias pero mío, para siempre mío", y él creerá que estoy más loca y me odiará más, entonces lloraré tirada en el piso cantando Love is a Losing Game y vomitaré y es posible que muera ahogada en mi propio vómito y eso lo tendrás que limpiar tú.
-Ah...
-....
-Bueno, gracias.
-¿Porqué?
-Por no venir.
-Ah, de nada. *Pide un taxi*
lunes, 4 de julio de 2011
Werther
Estaba pensando en que no te volvería a ver, cuando la camioneta en la que ibas se acercó a la caravana de nuevo. Luego, una falla técnica de nuestro carro nos haría conversar de nuevo, aunque sólo fuera sobre nuestros procesos digestivos, en especial sobre la digestión del hijo de Jaime.
Como en aquella historia de Goethe, me enamoré de una forma completamente inoportuna, inadvertida e imprudente. Muchos años mayor, algo de sangre en común, todo eso que sólo yo hallaría perfecto. Jamás sabré si es recíproco, mi inseguridad me hace creer que no lo es. Haré mi mejor esfuerzo para arrastrarte en mi próximo viaje, a ver si así, con algo de alcohol en nuestras cabezas, me animo a confiarte este nuevo secretito. A ver si así te animas a hacer algo que parece casi incestuoso, porque la verdad me carcome el deseo de besarte.
No está entre mis planes escribirte las cartas que le hizo Werther a su amada Lotte, creo que ésta será la primera y última que te escriba. Tampoco voy a terminar con mi vida si no logro que me ames, la promiscuidad y la sobrepoblación nos han ahorrado muchos problemas de este tipo. Creo que es más fácil idealizarte si estás lejos, espero no haber exagerado ya.
Trato de distraerme mientras el hijo de Jaime vomita su tercera bolsa, y pasa por mi mente esa mirada que me diste junto a la piscina; esa que me hizo pensar que tal vez, un día, tú también podrías amarme.
jueves, 9 de junio de 2011
Post-algo
Creo que ese sentimiento no se puede explicar. A mí me parece que es una especie de vacío, no sé que otra palabra se le parezca. Unas ganas horribles de rendirse, de no hacer nada. Pero vienen acompañadas de un odio irracional por la inactividad. Y eso vuelve, vuelve mucho. Me visita unos días, se va y me deja renovada; hasta que regresa otra vez y me hace arrastrarme por el piso.
Ahí es cuando haces falta tú en mi cama, para abrazarme, consentirme el pelo, llamarme por apodos dulces y recordarme que puedo con cualquier cosa porque tú crees en mí. O sólo para amarnos en silencio, y que mi alma y mi corazón se llenen tanto de ti que no haya espacio para mi recurrente depresión. Porque es recurrente, porque es más recurrente desde que no estás y lo sabes.
No es tu culpa, yo era así antes de que tú llegaras y lo sería si nunca hubieras estado aquí. Pero te extraño, porque contigo cerca se me olvidaba estar triste, se me olvidaba ser impaciente y odiar a la humanidad. Se me olvidaba la procrastinación, porque quería demostrarte que mi futuro era prometedor y que así quisieras incluirte en él. Se me olvidaba que todo es efímero, porque no lo parecía. Sobre todo, se me olvidaba cuestionar el mundo, cuestionar mi vida, cuestionar la relatividad y la subjetividad de las cosas. No lo necesitaba. No me importaba. Lloraba mucho, claro que sí, pero era causado por un rango tan amplio de emociones que ambos aprendimos a aceptar mis cotidianas lágrimas. Y nadie más lo hace.
Por eso te necesito.
Y por eso te odio, porque me hiciste cursi.
sábado, 21 de mayo de 2011
Gracias, HBO.
Telmex está ofreciendo el plan de HBO y Cinemax a mitad de precio durante seis meses, y en mi casa decidimos tomar la oferta. Lo hicimos principalmente por mi hermanito, ya que siempre que pasamos por HBO Family están presentando alguna película de Miley Cyrus, o la última de Disney, o a los Jonas Brothers en concierto. La verdad esos canales son la berraquera, siempre están dando películas nuevas y buenas; hoy mismo voy a ver Where the Wild Things Are.
Bueno, un día de zapping como cualquier otro descubrí que el próximo programa era "Lady Gaga presents: The Monster Ball Tour." Nada más y nada menos que un concierto de Lady Gaga en el Madison Square Garden (la última de 5 noches sold out). Entonces me decidí a verlo, ya que me gusta bastante la música de Gaga, aunque tenga problemas con su exceso de publicidad.
Después de ver un espéctaculo tan increíble, tan bien montado, con tanto amor, sudor y sangre de por medio, quedé muy impresionada. Fue excelente. Y gracias a esto llegué a un par de conclusiones.
La primera es que Lady Gaga es una artista del putas. En teoría ya lo creía, pero superó todas mis expectativas. Es de los pocos artistas (si no la única) que se preocupa por hacer un buen show hoy en día. Yo tenía una palabra para expresarlo mejor pero se me olvidó. La cuestión es que es un espéctaculo excelente, se ve la dedicación al crearlo y al interpretarlo todo, no descuidan ni un detalle; lo que me lleva a mi siguiente conclusión.
Lady Gaga SÍ es la nueva reina del pop. Desde Michael Jackson y Madonna nadie había hecho espéctaculos de ese calibre, y pocos han puesto tantos éxitos en la radio y la tv. Esa creatividad no se veía hace mucho. Aquí van a empezar a comparar con Britney Spears así que respondo. Sí, yo soy fan de Britney, he seguido su carrera desde que tengo memoria, pero de unos años para acá, Britney Spears ha sido la leyenda esforzándose por volver al ruedo, y ninguno de sus intentos ha sido precisamente exitoso. El de Circus estuvo bueno, pero me parece que la carrera de Britney jamás volverá a ser lo mismo; y creo que no estoy sola en ese pensamiento.
Bueno, continuando, descubrí que Lady Gaga es una persona muy inspiradora, se conecta muy bien con sus fans porque los entiende, porque en el fondo ella sigue siendo una niña insegura con miedo de fracasar. Es muy bonito ver a alguien que no sólo dice "Thank you, New York" entre canción y canción, que tiene algo que decirle al mundo y que todavía tiene los pies en la tierra (cosa que uno jamás creería por sus looks). Además admiro mucho que un artista lleve un mensaje tan fuerte y tan claro de tolerancia y respeto hacia la comunidad homosexual, que proclame la igualdad y el amor. Esa parte me encantó.
Lo demás es menos relevante. Que canta bien, que no hace playback, que tiene excelentes músicos y bailarines y que sus coreografías son muy buenas. Claro, hay que resaltar que el montaje de sus conciertos es absurdo, tal vez por eso nunca venga a Colombia.
Jamás fui muy admiradora de Lady Gaga, me gusta mucho su música, pero no me gustaba mucho su imagen, entre otras cosas. Por eso les comparto mi impresión. De hecho, en algún intermedio de HBO, ella dice que verla en videos y entregas de premios es una parte muy pequeña de lo que ella es, que habría que verla en vivo para poderla conocer más. Y estoy de acuerdo, pienso algo muy diferente de ella ahora. Si tienen la oportunidad les recomiendo que vean el programa, y si no, pues aquí les comparto un pedacito. Gracias por leer.
Adieu.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Pobrecitos nuestros niños.
¿Alguno le ha prestado atención a las últimas películas de Disney? Bueno, yo sí, y bastante.
Les explico el patrón: Nuestro protagonista es absurdamente talentoso para X o Y cosa (por lo general cantar) pero se dedica a otra cosa porque los papás no lo dejan, o los papás no tienen plata, o le da pena hacer lo que sabe hacer (aquí cabe resaltar que para la otra cosa también es excelente). Entonces conoce a otro personaje igual, se descubren sus talentos, se meten a un concurso y ganan plata, fama, o por lo menos un poquito de autoestima.
En serio, todo es muy lindo cuando le dan el coraje a los niños de luchar por sus sueños. Pero mi pregunta es, ¿qué pasa con los que no son talentosos? Se inscriben en cuanto concurso de talentos haya, terminan en un video de YouTube haciendo el ridículo, o, cuando menos, se les burlan los compañeritos del colegio por que cantan hermosamente (por favor dar click aquí) Entonces el video se vuelve viral, o tiene muchas vistas pues, y se vuelven millonarios. Algunos son conscientes del ridículo que hacen y se inscriben en clases de algo, o en ese programa de MTV en el que intentan demostrar algo que nadie sabe qué es (y a nadie le importa): Made.
La verdad este iba a ser un post sobre cómo el intento de subir la autoestima de los niños por parte de Disney era un fracaso, pero me he sorprendido a mí misma. Creo que aún no entiendo al mundo del todo. Es cierto que no todos los niños nacieron para cantar, y en lugar de "perseguir sus sueños" (el mensaje original) lo que hacen es querer ser artistas a toda costa. Pero escribir esto me ha llevado a descubrir que hoy en día paga más hacer el ridículo que hacer bien las cosas, o si no, pregúntenle a David o a Luis.
Entonces, creo que la moraleja es "hagan lo que quieran porque nunca se sabe qué resultados tendrá". Así que no veo el punto de criticar el trabajo de Disney criándonos, ya que todo es demasiado incomprensible como para tomar un criterio frente a eso. Respecto a MI generación, creo que sí nos frustraron y nos dejaron traumas bastante fuertes, pero debe ser por eso que la mayoría no eZzcRiibhiM0Zz aZzhi, gracias al cielo.
Mi conclusión es: Ay, mundo, ay, sociedad, nunca los voy a entender.
Adieu.
sábado, 14 de mayo de 2011
Carta a Jared Leto.
Mi amor, esto de ver a otras personas ya no es divertido. Estoy cansada de que estos simples mortales me ignoren o me rompan el corazón. Exijo que dejes ya los escenarios y empieces a invertir todo ese dinero que has ganado en hacer una vida y una familia conmigo. Podemos comprar una casa en Los Angeles, o donde prefieras, pero ya no quiero que salgas con más groupies ni celebridades de Hollywood por favor. Creo que es hora de que me seas fiel, que yo te he sido fiel los últimos tres días.
Sinceramente tuya,
Carolina Carvajal Marín.
viernes, 22 de abril de 2011
El creacionismo y todo eso.
Casualmente hoy me enfrenté al tema de las teorías creacionista y evolucionista por varias razones. Primero, había un niño lo más de interesante en el trabajo, fascinado con los dinosaurios. El típico niño rolo superdotado. Le encantaban los dinosaurios, pero no creía en la evolución. Que porque era cristiano, decía. Y que cómo íbamos a venir de los monos, que qué cosa tan absurda. ¿En serio? ¿Y tú cómo crees que les salían esas púas a los dinosarios? ¿Dios se las puso para matar a otro dinosaurio y que muriera desangrado? ¿No? Bueno, contradicción, diría yo. Luego, una señora (así, muy casualmente, como hacen las señoras por lo general) dijo: "¿Y ud cree que nosotros vamos a ser tan perfectos de salir de los micos a lo que somos?" Y dele con sus micos. Finalmente, en una de esas discusiones con mi mamá en las que ella dice que estamos hablando de algo importante, que por favor no me distraiga hablando del trabajo o de la comida, que es más importante aclararle en qué rayos creo y porqué, salió a decir ella (o mi abuelita, no me acuerdo): "¿O sea que tú crees en la evolución?" escandalizada.
Muchachos, en serio. Suena muy descabellado haber resultado de muchas generaciones de monitos, pero, de verdad, o sea, en serio ¿es más creíble haber salido del barro? O para las mujeres, de la costilla del que salió del barro. No entiendo. Les parece una hipótesis idiota. Lo dicen con sorna, como: "¡Pfff, disque del mico!" y nunca nadie menciona que la otra opción es el barro. (Sólo observen cuán idiotas se ven defendiendo la teoría creacionista, aquí.) Es como decir: "Jajaja, disque las naranjas vienen de los árboles, si no se parecen en nada", y en el fondo creer que las naranjas vienen del cemento, o de la caja de naranjas, o algo así. Aclaro, para los que son extremistas con las ideas de los demás, jamás he sacado a Dios del proceso. Yo creería que si Dios quisiera que algo pasara en la tierra, acomodaría un sistema para que funcionara solo, y no tener que hacer todo el trabajo él. ¿O cuándo han visto que caigan naranjas, o fresas, o moras, o coca-cola o hamburguesas del cielo? (Lluvia de Hamburguesas no cuenta como haberlo visto).
Además, la teoría de la selección natural habla solamente de un ancestro en común, por el parentesco que tenemos con los simios. Los que agregaron que "venimos del mono" fueron los detractores de la teoría, principalmente la iglesia católica (¡qué sorpresa!).
Yo creo en la evolución, y creo en las cosas que pasan solas. Sí, de pronto Dios, o Allah, o Brahma, o todos estén detrás de lo que ocurre en el mundo. Pero, ¿qué importa? Nos estamos preguntando cómo pasaron las cosas, no por quién. No estamos buscando argumentos para darle la razón a nadie, sólo queremos entender qué ocurrió. Yo digo: bájenle la espuma a su chocolate y sean felices, ya me tienen mareada con su fundamentalismo. Para el lado que sea, me hartan los extremistas. Y como alguna vez dijo mi (no tan) amigo @Trinotuta, yo soy conciliadora. O sea que soy tibia, y me va a vomitar Dios, dice la biblia. En fin, no me gustan los extremos, son asquerosamente contradictorios. Yo soy feliz en mis medias tinticas. Y de malas.
Adieu.
lunes, 14 de marzo de 2011
El amor y otras ideas radicales.
No he podido evitar notar que muchos de uds, ciudadanos del común, todavía creen en el amor eterno. Todavía peor, se atreven a llamarlo "amor verdadero". ¡Y sufren cuando no lo encuentran! Pues tengo bastantes cosas que decirles.
El amor, como muchas otras cosas en las que sustentamos nuestra sociedad, es un invento de la religión. No me tomen a mal, no soy una comunista clamando que todo es un invento del imperio para enajenar nuestra mente y vendernos Coca-cola, así que bájenle la espuma a su chocolate de una vez.
Bueno, volviendo al punto, yo sé que se han dado cuenta de lo imbéciles que somos los humanos, destruyendo todo lo que tocamos. Pues, lo crean o no, antes eramos peores. Por eso algún pilo se inventó la religión y nos puso unos tales principios, y dejamos de matarnos entre nosotros y de robarle la comida, la riqueza y la mujer al prójimo. Más adelante la religión digievolucionó y ahora tiene una ciudadcita para sí sola, además de miles de millones de adeptos; pero eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.
El caso es que ya después la religión empezó a mandar todos los preceptos de la vida de las personas, y entre esos incluyó el matrimonio. Luego las películas, los libros, la televisión y hasta la música nos hicieron pensar cómo deberían ser las cosas exactamente, con las flores, el chocolate, la lloradera y todas esas cosas que nos pasan. Los medios nos hicieron pensar algo así como "Si Reese Witherspoon puede, ¿yo porqué no?" Ni intentemos responder a eso, nuestra autoestima ya está bastante mal.
Pues sucede que nuestra naturaleza perversa, y todo eso malo que somos, no nos permite ser felices como nuestros amiguitos de hollywood nos quieren hacer creer. El amor eterno no existe, cosa que después nos comprobaron nuestros amigos científicos en uno de esos estudios tipo "las ratas diferencian el japonés del holandés".
Otra vez, no me tomen a mal. Qué más quisiera yo que casarme con alguien (guiño guiño), amarle por siempre y entregarle mi vida? Si ya todos sabemos que el amor es lo más de chévere. Pero no dura, y tampoco nos da la inmunidad para aguantarnos todo de la otra persona. Y a veces, cuando nos la da, la otra persona resulta una rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, te estoy hablando a tí.
No les estoy diciendo que dejen de creer en el amor y sufran pues y todo ese espectáculo patético de "no creo en los hombres" o "es que las mujeres lo vuelven a uno así". Tampoco les digo esto porque me hayan roto el corazón y ahora piense que el amor es lo peor. No es así. Mis amores, el amor sí existe, pero no siempre va a ser perfecto. Mucho menos, cuando se acaba, el regreso va a ser bello y mágico mientras todo mejora. Esa es la peor mentira que nos trajo el cine. Pero sí podemos disfrutar esa vaina tan divertida que nos endulza la vida y que nos hace sentir tan bien. Disfrutemos mientras dura, y luego, cuando se acabe, encontraremos algo más que hacer. Todos los amores son verdaderos, o uds le han dicho mentiras a alguien? Si son tan solapados como el resto del mundo, la respuesta debe ser no. Que no dure para siempre no lo hace malo, sólo lo hace temporal, como todo en la vida (incluidos uds y yo). No le va a salir una auréola al que sea "the one", ni mucho menos le van a dar ganas irresistibles de chuparle la sangre como en Crepúsculo. El amor verdadero es el que sienten cuando se enamoran, no hay nada más detrás de eso.
Chicos, dejen de sufrir pensando en los finales, que son lo más aburrido de todo. Y dejen de juzgar a sus padres, o abuelos, o tíos porque se separan. Seguramente se les acabó el amor, y se han decidido a buscar su propia felicidad. Eso no está mal, es lo que somos, y hay que aceptarlo aunque produzca rasquiña.
Ojalá esté equivocada y el amor sí dure para siempre, porque tengo que admitir que aquello de tener una familia suena tentador. Les debo las otras ideas radicales porque el post quedó muy largo.
Otra cosita. Disfruten todo mientras puedan, no se estresen, relájense, pásenla bien, que a este paso el mundo sí se va a acabar en el 2012.
Adieu.
martes, 1 de marzo de 2011
Carta de buenos días.
Ayer me hicieron mucha falta tus abrazos para sentirme protegida. Sucede que entré al cuarto de Sammy para acostarme a dormir, y había un murciélago (no voy a decir gigante, porque era chiquito) pegado de la cortina. Casi me muero del susto. Claro que apenas me vió, levantó vuelo y como (me imagino) había entrado, salió. Pero casi no me puedo dormir, recuerdas que te conté que había un bar al lado de la casa nueva? Bueno, anoche estaban poniendo música muy buena y en el cuarto de Sammy se escucha todo lo que ponen como si uno estuviera sentado en una mesa cualquiera dentro del bar. Pusieron Just Like a Pill y me acordé de tí porque sé como amas a Pink. Además me dolía el estómago porque ahora siempre me duele el estómago y tengo gastritis si como, si tengo hambre, si quedo muy llena, si quedo insatisfecha, si desayuno muy temprano, si ceno muy tarde o si me salto una comida. Será de la tristeza, o del malgenio que hubo antes de ella, porque la comida no parece influir sino para empeorarlo todo.
Tenía pánico de que entraran más murciélagos y me mordieran y me convirtiera en zombie, o que las alas del murciélago tuvieran esporas y me contagiara con murcielaguitis y me muriera toda peluda y ciega, o que entrara otro murciélago y planeara sobre mi cabeza y me sacara los ojos o algo. Tú sabes como funciona mi cabeza. No podía dormir y estuve como media hora despierta, muy asustada y paranoica. Lo más importante es que pensaba "si él estuviera conmigo esta noche, no tendría miedo y ya me habría quedado dormida".
domingo, 27 de febrero de 2011
Sunday bloody sunday
Llevo bastante sin escribir porque, la verdad, no me dan ganas de hacerlo. He empezado varios posts pero nunca los termino porque a la segunda frase siento que no hay nada que decir sin comprometer mi privacidad o sin pasar por ridícula cursi. No es que me importe que me juzguen, pero no quiero compartirles todo así, de chévere. Tampoco es que sea tan abierta, o no en este momento. Entonces, como estoy tan trascendental y con las ideas tan cortitas, bloggear no es mi actividad favorita de estos días.
Bueno. Como muchos habrán notado, hoy es domingo. Qué día tan horrible. Todos los asalariados lo adoran porque pueden dormir lo que no durmieron durante la semana, pero aquellos que se levantaron a las 9 durante la semana no lo sienten como nada en especial. A mí me parece horriblemente triste.
Yo tengo una costumbre extraña de relacionar todo con los colores. Para mí el domingo es gris, gris triste y aburrido, depresivo y apagado. En fin, gris. Si fuera un domingo con sol y en piscina sería amarillo, pero casi siempre es gris. Será porque los domingos a la gente no le gusta abrir las cortinas ni las puertas y se encierran en sí mismos, disfrutan su soledad y me dejan a mí sola para pasar la mía. Lo más chistoso es que mientras más triste estoy, peor se pone el clima y ahora todos los días son fríos, lluviosos y grises... en Villavicencio. Sí, en Bogotá siempre son así, pero esto es casi un balneario con barrios y aunque la lluvia no falta uno que otro día, que haga frío y que el día esté nublado es un acontecimiento. Y si sigue lloviendo me voy a poner más triste.
En fin, odio los domingos. Me dan demasiado tiempo y espacio para pensar en el sinsentido que somos y no soporto tanta soledad. No soy un monstruo asocial (y antisocial) como algunos creen. Me gusta sentir que hay alguien conmigo y no sólo a mi alrededor.
Les dejo una canción. Sé que todos se han sentido así alguna vez y de pronto les guste. A mí me pone triste pero, siendo honestos, ¿qué no me pone triste? Yo sé qué, pero ni modo.
Adieu.
martes, 22 de febrero de 2011
Animal.
Los humanos son instintivos. Instintivos, irracionales e impulsivos. Las 3 íes, y ninguna muy halagadora.
A veces nos entregamos tanto a algo que empezamos a olvidar pensar. Otras veces pensamos tanto que olvidamos sentir. Pero a fin de cuentas no importa que hagamos, nos equivocamos la mayoría del tiempo.
A mí siempre me ha parecido más cómodo ser un animal, no sentir y pasarse por la vida persiguiendo instintos, satisfaciendo las necesidades más básicas. Este intermedio incómodo, en el que nuestros instintos nos motivan y nuestros pensamientos, so llamados racionales, nos hacen dudar de todo, es nuestra perdición. Yo definiría a los humanos como autodestrucción.
Yo no soy muy inteligente y aún peor, soy muy torpe. Pero creo que mi visión del mundo es bastante racional y trato de ver todas las partes de los problemas. Ahora me pregunto, ¿estaré ciega ante mis propias incapacidades? Porque nada me sale bien y todos me culpan. Y yo culpo a los demás.
A pesar de todo, veo que es una situación constante y parece ser la tendencia culpar a todos de lo que ocurre. El calentamiento global? Es culpa de las grandes potencias que abusan. Pero ud no recicla, gasta demasiada agua y tiene 4 carros. El trancón es culpa del busetero que se metió mal. Pero ud va solo en su carro y se pasó el semáforo en rojo. La inseguridad es culpa de la pobreza y la mala educación. La pobreza es culpa de los pobres. El desempleo es culpa del gobierno. Y así con todas las cosas. No pretendo hacer que nadie tome conciencia y deje de culpar a los demás por sus problemas, sólo estoy resaltando una característica humana.
Yo sí quisiera ser un animal, no tener sueños imposibles y no hacer promesas incumplibles. No sentir que tengo que cambiar mi personalidad porque no habría personalidad a la cual ponerle atención. Ser uno más en una manada y, si falto, no ser extrañada. Pero no hay nada que hacer. Me tocó ser humano y es posible que haya sido así para que cambie el mundo. También es posible que no sea para nada en particular, más que pasearme por la vida persiguiendo metas y desechando sueños. Es lo más probable ya que la existencia no parece tener ningún sentido.
Adieu.
domingo, 20 de febrero de 2011
Ascensores y aliens
Hoy, sin planearlo, tuve tarde de películas con mi papá. Vimos dos películas, ninguna muy buena, y ambas rondando el mismo tema.
Alerta, de pronto me les tire dos películas contándoles el final. Honestamente no se pierden de nada, así que mejor sigan leyendo. Además, una es como del 2008.
La primera no sé como se llama, pero se trata de una gente que queda encerrada en un ascensor y de a uno en uno se van muriendo todos. Afuera hay un celador latino viendo todo y sucede que es muy religioso (malditos estereotipos), y jura y come tierra que es el diablo que se está llevando las almas de todos. En algún punto dice que se llama "...encuentro...con... el diablo!" con musiquita dramática de fondo . El final es bastante típico: el más maldito de todos es el que 5 años antes se le tiró la vida al buen policía, que por casualidad termina viendo todo. Luego no muere porque se arrepiente, luego el policía lo perdona, y finalmente nos venden un final feliz, obviando que murieron otras 4 personas y se les apareció el diablo a todos. La típica película gringa que zongo zorongo y con mucho disimulo intenta reafirmar sus valores cristianos para que ud, querido ciudadano del común, deje de ser un capitalista horrible sin corazón. El argumento sería algo así como "sea buena persona o el diablo va a venir disfrazado de viejita y lo va a encerrar en un ascensor con cuatro personas y los va a matar a todos hasta que ud se arrepienta, o en su defecto se lo pueda llevar para el infierno". O, tomando en cuenta que el malo mató a la familia del policía por ir bebiendo en un carro, sería "si va a tomar, entregue las llaves". Mal, MUY mal cliché. A mi papá le encantó porque está convencido de que me va a llevar el diablo si no empiezo a rezar como abuelita, y (no sé porqué) creyó que hizo mella en mí.
La segunda película se llama Cuarto algo (en inglés es Fourth Kind) y les voy a admitir que, casi hasta el final, me la creí. No explican nada y durante la primera media hora todo son búhos y psicólogos haciendo hipnosis, hasta que uno empieza a descubrir que están en un pueblito acechado por los aliens. Ni que fueran perfectos para que los aliens quisieran experimentar con ellos solamente. Aparentemente todo está "sustentado" con documentos reales, grabaciones y videos bastante perturbadores que nos hacen pensar que todo sucedió de verdad. Además, actúa Milla Jovovich y uno no creería que ella se prestara para un chiste tan malo y cruel. Pues sí, señoras y señores. Tras una exhaustiva investigación (google) descubrimos que todo era una farsa. De hecho, la persona que aparece en el material real es una actriz británica de poca monta, y lo que llaman Nome, Alaska, ni siquiera se hizo en el mismo continente! Todo lo grabaron en Bulgaria. No, el video de un tipo levitando poseído por un alien sumerio que clama ser dios NO ES REAL. Y puesto en esos términos se hace más evidente que no lo es. Todo es una farsa. Maldita sea. Ahora bien, también se encuentra en internet el típico comentario "Entiendan, el gobierno quiso taparlo todo y por eso lo escondió". Pues yo creo que el gobierno de la primer potencia mundial tiene cosas más importantes de las cuales hacerse cargo que esconder unos videos distorsionados e incomprensibles. Además, amigo mío, si ud se empeña en creer que una película es la irrefutable evidencia para su creencia en los aliens, creo que debería preguntarse qué tan aburrida es su vida en realidad.
El punto en común de ambas películas es que todo gira alrededor de causar que ud viva el resto de su vida en temor. Si no es de su dios, es de su diablo, y si no, de los aliens. Somos seres demasiado supersticiosos e influenciables para nuestro propio bien. Yo, por mi parte, evitaré basar mis pocos valores morales en el miedo que me produce morir asesinada por el diablo en persona dentro de un ascensor. De hecho, evitaré basar cualquier tipo de comportamiento mío en lo que me dicen las películas. Si no ignoraramos estos mensajes, terminaríamos odiando las cremas antiarrugas para no terminar como la bruja de Rapunzel.
Claro, no les estoy diciendo que hagan o no hagan nada, uds son libres de actuar como prefieran, y yo, al igual que uds, bien podría equivocarme en todas mis opiniones. Sólo les recomiendo ser un poquito escépticos, por su propio bien. O hagan lo que quieran, a fin de cuentas no me importa.
Adieu.
viernes, 18 de febrero de 2011
Primaria.
En este preciso momento estoy escuchando 'I'm a slave 4 u' de Britney Spears. Me recuerda a la primaria. Voy a contarles lo que recuerdo y ese es mi post de hoy.
Claro, Britney Spears era lo único común que yo tenía por esa época.Y no era ni tan común. Nunca se me va a olvidar el día que le dije a una compañera que si quería, yo llevaba un cd de Silvio Rodríguez (Bruta!). Se me burló bastante feo. No es que ame a Silvio Rodríguez, pero era lo que yo escuchaba en la época, culpen a mi mamá. Silvio Rodríguez, Guns n' Roses, Aerosmith, Mecano, etc. Era rara. Vivía en Bello, Antioquia, donde lo más pulido musicalmente era La Factoría.
Lo bueno de todo esto es que me sentía tan fuera de lugar que no me dejé absorber por esa cultura divina de mi Antioquia querida. Sí, esa de "eso en cuatro no se ve" y "ella quiere creepy que la pone happy". Ahora bien, lo malo es que casi toda mi vida fui a parar a lugares similares donde lo poco que tenía en común con mis compañeros era la edad, y muchas veces no, porque, cómo no, yo estaba adelantada de curso (La niña genio, pues). Y de tanto pretender parecerme a ellos llegué a hacerlo y se me olvidó leer y otras cosas que siempre quise mucho y ahora amo hacer. Me esforcé tanto por parecer bruta que llegué a serlo. Hasta me tiré un año. Jum. El mundo es muy maluco a veces.
Ahora soy un híbrido raro que escucha J Balvin y lee a Cortázar, ama a Bruno Mars y a Harry Potter y le tiene fobia a los vendedores de manillas y a los comunistas. Esa es más o menos la explicación de porque soy tan rara y estoy tan loca, y no lo digo por parecer súper loca, chistosa y dicharachera, sino porque de verdad estoy loca y tengo varios problemas mentales que quisiera solucionar. A fin de cuentas, soy un ser ecléctico y eso me alegra, tener contacto con todo nos hace crecer y aceptar muchas cosas que no son como quisiéramos.
A propósito, hoy estoy un poco melancólica y creo que quiero estar sola. Acaban de llamar los amigos de mis papás que mejor me caen, a invitarme a su reunión. Me dio mucha pena decir que no. Sí quisiera ir un rato, pero los deseos de estar sola me ganan (o de estar tras esta pantalla). De pronto vaya más tarde. Ah, sí. Yo salgo con los amigos de mis papás, no me da pena . Son mucho más chéveres que muchos de sus amigos. Y sí, mis amigos también me invitaron a salir hoy, no es que no tenga.
En fin, empecé feliz y ya estoy como triste. No, no pasa nada. Yo soy así siempre. Los expertos lo llaman ser mujer. Y yo soy MUY mujer.
Hasta aquí me llegan las ideas. Sé que mi blog es malo, pero con el tiempo va a mejorar. Gracias por leer.
Adieu.
jueves, 17 de febrero de 2011
Nada de nada.
Voy a hacer una entrada corta porque tengo sueño y tengo que madrugar, y todo eso por lo que uno dice no a los pequeños placeres de la vida, como comerse un postre a las once de la noche porque después de las 7 engorda.
No sé de que hablar, así que haré lo usual y divagaré por mis muchas ideas y observaciones. Presiento que este blog es mi próxima adicción, cosa que no necesito en lo absoluto porque ya tengo a facebook, twitter, chictopia, y esa inclinación a abrir más de 15 pestañas sobre el mismo tema. Espero tener tiempo para vivir el mundo real y no tener más razones para que las personas reales me odien (Ej. mis papás, mi hermano, mi novio).
Prometo que mañana lo arreglo, le pongo un nombre y cositas. No mucho porque me gusta lo simple, sobre todo últimamente.
Hasta luego seguidores. Y con seguidores me refiero a Jessica, Santiago y hasta de pronto Leo. Seguramente Leo no.
Adieu.
La primiparada.
Hola a quien me lea (nadie).
Debido a mi muy reciente adicción a twitter, he descubierto que sí, hay gente que piensa que lo digo es interesante, y tal vez lo que digo hasta sea interesante. Sin embargo, los tristes 140 caracteres que twitter me ofrece para expresar mi sentir son apenas suficientes y a veces no alcanzan ni aunque lo intente, a menos que empiece a escribir como Uribe y mis tweets sean algo como "Colombia brilló ayer en Bolsa de NYork, recordemos 3 huevitos: Seguridad,Inversión,Cohesión Social".
En fin, he decidido empezar a utilizar esto para poder hacer más extensas mis ideas y todo lo que pienso, que suele ser bastante. Entonces, quienes me leen (nadie) tendrán una mejor idea de mí, cosa que no me interesa en lo absoluto porque no busco amigos. Aunque si ud. busca amigos, y le interesa ser mi amigo, pues bienvenido sea.
La verdad es que de una vez quisiera subir muchos posts (blogs? entradas? cómo se dice?) porque mi cabeza tiene muchas ideas contenidas y aún si nadie lee mi blog, esto será como un diario y una linda forma de desahogarme, tomando en cuenta que me da pena y pereza contarle todo lo que pienso a una persona del común. No subiré nada más por ahora para tener algo que contar luego.
Creo que eso es todo, así que, para todos los que me leen (nadie), bienvenidos a mi blog, y espero que disfruten, se rían, lloren o se burlen de lo que digo. No importa.
Ps: Como es evidente, todavía no tiene nombre mi blog, me da miedo poner algo muy patético o muy bobo (sí, yo soy así). Si se les ocurre algo pueden aportar a mi cóctel mental, posiblemente algo bueno saldrá de allí.
Adieu.
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