Estoy hasta las pelotas de esos blogs que promulgan "Enamórate de una mujer que haga esto o no haga lo otro, que sea o no sea tal cosa". Abundan mucho últimamente. Y todos, sin excepción, parecen tan solo una descripción de la misma autora o de algún fetiche del autor.
No digo que dichas mujeres no valgan la pena, sólo me tiene harta la necesidad de autovalidación que tienen estas personas. ¿Lees, nena? Qué bien por ti. Eso no te hace más ni menos digna del amor de un hombre, y si es eso lo que buscas al leer, andas bien desenfocada en la vida. ¿Te gustan las chicas que escriben? Fantástico. Eso no significa que todas las chicas que leen son como las describes, ni mucho menos que salir con una chica que lee implica la felicidad automática; y definitivamente no significa que una chica que lee es perfecta para cualquier hombre.
¿Mi opinión? Enamórate de la primera que te haga ojitos (si es que te gusta que te hagan ojitos), o de la primera que te despierte algún sentimiento; carnal o intelectual. Bien sabrás qué es lo que verdaderamente te emociona. Si te resulta loca, mentirosa o puta, sigue adelante; alguna de las chicas que conocerás en la vida será perfecta para ti; bien sea que lea, escriba, viaje, se haga la difícil o sea una "mujer de verdad". Sea tonta, bonita, chaparrita o intelectual, esas características tan vagas y generales no van a ser lo que la haga perfecta. Porque la perfección es subjetiva, y la chica perfecta para ti va a ser aquella que a muchos otros les pareció tan rota, puta o mentirosa. Porque ninguno es perfecto y en el amor la perfección no es llenar un ideal impuesto sino encajar las piezas juntos. Porque finalmente el amor es bilateral, incluso multilateral; lo que significa que dicha perfección vendrá del trabajo de ambas partes.
Pero lo más importante es que, hasta que no veas la imperfección de alguien más como algo divino y perfecto para ti, no vas a entender lo que es amar. Así que enamórate de chicas que lean, escriban, cocinen o no hagan ni mierda, si es que te place enamorarte de ellas. Cada una te adelantará un paso en el rocoso camino a la felicidad, sin que ellas ni tú encajen en un estúpido perfil de internet.
Adieu.