viernes, 19 de agosto de 2011

"Esos días"

Como con todo, no voy a generalizar en este tema. Hay algunas mujeres cuyo ciclo menstrual es perfecto y maravilloso y parece una creación divina de la naturaleza o de alguna deidad. Ha de tener sus desventajas, seguro esas son las que se reproducen como conejos porque tienen la fertilidad por las nubes y se embarazan con tocarlas.
Ahora bien, yo no soy una de esas mujeres. Mi ciclo es, palabras más, palabras menos, una mierda. No tiene nada que ver con el timing, de hecho parece un reloj. Sólo que un reloj muy feo, desagradable y doloroso. Sí, leyeron bien, DOLOROSO. Son dos o tres días que tengo que pasar en cama porque el dolor me hace casi delirar, y si hago algún movimiento más allá de retorcerme en la cama lo más probable es que termine desmayada en el suelo, convulsionando mientras vomito las 17 pastillas que me tragué para evitar el sufrimiento de ser mujer. Dirán que vale la pena, porque luego uno tiene hijos y ¡ay! lo hermoso de ser mamá. La verdad cuando estoy muriéndome del dolor y creyendo que se me van a caer las piernas o me voy a partir en tres, pensar en un parto infinitamente más doloroso y todo para tener unos chinos fastidiosos que se despiertan toda la noche, luego molestan y gritan por cualquier cosa, luego uno tiene que organizarles las mil fiestas por todo y comprarles millones en juguetes, luego les entra la adolescencia y no hay quien se los aguante, luego se las tiran de muy independientes y finalmente hacen su vida olvidando que fue UNO quien les dio todo... Bueno, no suena muy atractivo como plan de vida.
En fin, hablábamos de otra cosa.
Creo que, en mi caso personal, mi sufrimiento se incrementa porque sufro de una enfermedad hermosísima llamada endometriosis, más común(y vulgar)mente conocida como "quistes en los ovarios". La maravilla de esta enfermedad es que reduce considerablemente mis posibilidades de embarazarme, pero aumenta otro montón de problemas físicos. Bueno, yo digo que la tengo porque me autodiagnostiqué con Wikipedia, en realidad no me quiero tanto como para ir al médico. Tendré que ir en algún momento, pero por ahora sé que sufro de todos los síntomas típicos.

"Esos días" y él
Lo primero que recuerdo es esa forma tan chistosa y algo guarra que él tenía para referirse a esos días. Decía que tenía "el América jugando de local". Bueno, de verdad espero no tener que explicarlo.
Pero eso no es lo más importante.
Ahora que estuve en esa situación nuevamente, me sentí sola, abandonada y odiada por la naturaleza que me obsequió este dolor tan pendejo. No pude evitar recordar que, cuando estaba sola, él me cuidaba mis dolores, me preparaba comida y se quedaba conmigo consintiéndome hasta que me pudiera dormir. Una vez más, y como siempre, lo extrañé. Y sentí mucha gratitud, porque fue el primer hombre en mi vida que se preocupó porque no me muriera del dolor. Tal vez fue el único que se quedó lo suficiente para darse cuenta de mi problemita. En fin, díganle que lo extraño, y que me voy a morir sin él. Sean bien trágicos, a ver si así vuelve.


Adieu.







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